
Los límites que nos ponemos solos. Amor y resiliencia
Una carta sobre resiliencia, amor y los límites que nos imponemos a nosotros mismos.

Una carta sobre resiliencia, amor y los límites que nos imponemos a nosotros mismos.

Primer domingo de mayo. Sobre las madres que construyeron todo sin que nadie les regalara nada, y sobre las cosas importantes que no hay que dejar sin decir.

Todos recordamos a Víctor y a la criatura, pero nadie habla de Ernest Frankenstein. Una carta sobre el hermano olvidado de la novela de Mary Shelley.

Cambiar de opinión parece sencillo desde fuera. Por dentro es un acto de derrumbe. Y quizás por eso tanta gente no lo hace.

Una carta a mí mismo desde el otro lado del invierno. Sobre lo que termina, lo que se aprende cuando uno para a escribir, y una puerta que mira hacia adentro.

Hace nada era Navidad. Ahora es Semana Santa. Y en algún lugar entre medias, sin darte apenas cuenta, el año decidió acelerar.

A veces enamorarse no es el final feliz, sino el comienzo de una verdad más difícil: aprender a elegirse a uno mismo sin reservas.

En ocasiones la vida se parece a Marte: un lugar inhóspito donde todo parece imposible. La única salida es sencilla y difícil a la vez: sobrevivir un día más.

La nostalgia que aparece sin avisar y te hace recordar que no se trata de volver atrás, solo de entender quién es uno en el presente.

Volviendo a las rutinas, no porque curen, sino porque sostienen. Hay algo tranquilizador en la normalidad que no exige nada más que estar presente.

Una carta sobre la calma, la repetición y la poesía que nace lejos del ruido. Sobre quedarse, observar y descubrir que quizá crecer no siempre significa cambiar de rumbo.

Poema #025 (verso libre) - Hay amores que no saben morir. Se quedan viviendo en los silencios, en las llamadas que ya no llegan, en la pantalla que aún espera. Incluso en la ausencia, seguimos sintiendo.

No quiero olvidar porque fue bonito, pero tampoco quiero recordar de una forma que me haga daño.

Aprendiendo a despedirme sin hacer un drama. El dolor cuando viene del amor es muy cruel; te duele todo el cuerpo. Es un dolor miserable.

A veces no se trata de abandonar un sitio, sino de llegar a otro. Esta carta habla de silencio, de cierres necesarios y de escribir desde un lugar más propio.