
Carta a mi yo del pasado: cómo superé el dolor
De vez en cuando es bueno hablar con nuestro yo del pasado. Es una forma de reparar heridas que hicieron daño durante mucho tiempo.

De vez en cuando es bueno hablar con nuestro yo del pasado. Es una forma de reparar heridas que hicieron daño durante mucho tiempo.

Volviendo a las rutinas, no porque curen, sino porque sostienen. Hay algo tranquilizador en la normalidad que no exige nada más que estar presente.

No quiero olvidar porque fue bonito, pero tampoco quiero recordar de una forma que me haga daño.

Aprendiendo a despedirme sin hacer un drama. El dolor cuando viene del amor es muy cruel; te duele todo el cuerpo. Es un dolor miserable.

Dejar ir a alguien porque ya no la amas es fácil. Dejarla ir amándola mucho es otra historia.

La escritura auténtica nace del miedo. Excavar es sucio, si. Pero también es liberador.