
Girar la nave
Proyecto Hail Mary me hizo pensar en la amistad, el miedo y esas personas inesperadas por las que, a veces, merece la pena cambiar de rumbo.
Reflexiones nacidas de la experiencia, la lectura y el silencio. Aquí escribo para pensar en voz baja. Sobre la vida cotidiana, el paso del tiempo, las contradicciones y las preguntas que no se resuelven del todo. No son verdades absolutas, solo intentos honestos de mirar a la vida un poco mejor.

Proyecto Hail Mary me hizo pensar en la amistad, el miedo y esas personas inesperadas por las que, a veces, merece la pena cambiar de rumbo.

Quizá la pregunta no sea cuál es el propósito de la vida, sino qué estoy haciendo con la que tengo.

Hay decisiones ajenas que sacuden nuestra confianza, pero las turbulencias no siempre anuncian una caída: a veces recuerdan que seguimos volando.

El océano separa, sí, pero precisamente porque separa convierte cada visita en un viaje, y cada viaje en un acontecimiento.

Mi madre cumple ochenta y una primaveras. Y yo pienso en lo que significa llegar a esa edad con vitalidad, con cariño alrededor, y con la tranquilidad de quien ha vivido de verdad.

Reflexión sobre lo que se queda a medias —libros, amores, frases suspendidas— y por qué lo inconcluso es, en el fondo, lo único que sigue vivo dentro de uno.

De vez en cuando es bueno hablar con nuestro yo del pasado. Es una forma de reparar heridas que hicieron daño durante mucho tiempo.

Cuando la autoestima se hace pequeña no hay tragedia, solo desgaste. Una reflexión sobre los días flojos y la forma honesta de cuidarse.

Una carta con humor sobre la experiencia de vivir con un gato que nadie suele explicarte cuando piensas adoptar uno.

Una carta sobre resiliencia, amor y los límites que nos imponemos a nosotros mismos.

Primer domingo de mayo. Sobre las madres que construyeron todo sin que nadie les regalara nada, y sobre las cosas importantes que no hay que dejar sin decir.

Todos recordamos a Víctor y a la criatura, pero nadie habla de Ernest Frankenstein. Una carta sobre el hermano olvidado de la novela de Mary Shelley.

Cambiar de opinión parece sencillo desde fuera. Por dentro es un acto de derrumbe. Y quizás por eso tanta gente no lo hace.

Una carta a mí mismo desde el otro lado del invierno. Sobre lo que termina, lo que se aprende cuando uno para a escribir, y una puerta que mira hacia adentro.

Hace nada era Navidad. Ahora es Semana Santa. Y en algún lugar entre medias, sin darte apenas cuenta, el año decidió acelerar.