
Las noches que he sido
Una noche de insomnio me devuelve a diciembre, al amor perdido y a todos los hombres que fui antes de aprender a seguir viviendo.

Una noche de insomnio me devuelve a diciembre, al amor perdido y a todos los hombres que fui antes de aprender a seguir viviendo.

A veces enamorarse no es el final feliz, sino el comienzo de una verdad más difícil: aprender a elegirse a uno mismo sin reservas.

Volviendo a las rutinas, no porque curen, sino porque sostienen. Hay algo tranquilizador en la normalidad que no exige nada más que estar presente.

No quiero olvidar porque fue bonito, pero tampoco quiero recordar de una forma que me haga daño.

Aprendiendo a despedirme sin hacer un drama. El dolor cuando viene del amor es muy cruel; te duele todo el cuerpo. Es un dolor miserable.

Rima LIII - Gustavo Adolfo Bécquer. Aunque la vida continúa y las estaciones pasan, el amor único y especial que alguna vez existió no puede repetirse en la misma forma.