
Lo que dejó el invierno
Una carta a mí mismo desde el otro lado del invierno. Sobre lo que termina, lo que se aprende cuando uno para a escribir, y una puerta que mira hacia adentro.

Una carta a mí mismo desde el otro lado del invierno. Sobre lo que termina, lo que se aprende cuando uno para a escribir, y una puerta que mira hacia adentro.

Aprendiendo a despedirme sin hacer un drama. El dolor cuando viene del amor es muy cruel; te duele todo el cuerpo. Es un dolor miserable.

A veces no se trata de abandonar un sitio, sino de llegar a otro. Esta carta habla de silencio, de cierres necesarios y de escribir desde un lugar más propio.

Dejar ir a alguien porque ya no la amas es fácil. Dejarla ir amándola mucho es otra historia.