
A las nueve: el ritual de cepillar a Maia
Cada mañana y cada noche, a las nueve, cepillo a Maia. Un gesto pequeño que me devuelve a los gatos que tuve y que ya no están. Una carta sobre el tiempo y las manos.

Cada mañana y cada noche, a las nueve, cepillo a Maia. Un gesto pequeño que me devuelve a los gatos que tuve y que ya no están. Una carta sobre el tiempo y las manos.

Reflexión sobre lo que se queda a medias —libros, amores, frases suspendidas— y por qué lo inconcluso es, en el fondo, lo único que sigue vivo dentro de uno.

Hace nada era Navidad. Ahora es Semana Santa. Y en algún lugar entre medias, sin darte apenas cuenta, el año decidió acelerar.

No quiero olvidar porque fue bonito, pero tampoco quiero recordar de una forma que me haga daño.

Ese sentimiento, tranquilo y pausado, que es parte del camino.