
Girar la nave
Proyecto Hail Mary me hizo pensar en la amistad, el miedo y esas personas inesperadas por las que, a veces, merece la pena cambiar de rumbo.

Proyecto Hail Mary me hizo pensar en la amistad, el miedo y esas personas inesperadas por las que, a veces, merece la pena cambiar de rumbo.

Quizá la pregunta no sea cuál es el propósito de la vida, sino qué estoy haciendo con la que tengo.

Una noche de insomnio me devuelve a diciembre, al amor perdido y a todos los hombres que fui antes de aprender a seguir viviendo.

Cada mañana, las mismas personas anónimas convierten el supermercado en un lugar familiar. Hasta que una nueva presencia altera la rutina.

Hay decisiones ajenas que sacuden nuestra confianza, pero las turbulencias no siempre anuncian una caída: a veces recuerdan que seguimos volando.