
Por qué no volveré a enamorarme
A veces enamorarse no es el final feliz, sino el comienzo de una verdad más difícil: aprender a elegirse a uno mismo sin reservas.

A veces enamorarse no es el final feliz, sino el comienzo de una verdad más difícil: aprender a elegirse a uno mismo sin reservas.

En ocasiones la vida se parece a Marte: un lugar inhóspito donde todo parece imposible. La única salida es sencilla y difícil a la vez: sobrevivir un día más.

La nostalgia que aparece sin avisar y te hace recordar que no se trata de volver atrás, solo de entender quién es uno en el presente.

Volviendo a las rutinas, no porque curen, sino porque sostienen. Hay algo tranquilizador en la normalidad que no exige nada más que estar presente.