Poema #014 (Soneto) – Reflexión sobre la diferencia entre vivir buenos días y llevar una buena vida. Cambio de ritmos.

Cambio de ritmos. Ausencia.
Justamente hoy, 8 de octubre, se cumple un mes desde mi última publicación. Un mes que, como suele suceder cuando nos distraemos con las urgencias de la vida, ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. Desde que comencé a compartir mis pensamientos y reflexiones aquí, en este espacio —mi único refugio literario hasta la fecha—, nunca antes había estado tanto tiempo sin escribir. Este silencio, que para algunos puede haber pasado desapercibido, ha sido roto por tres lectores atentos que, en su amabilidad, se han interesado por mi ausencia mediante mensaje privado. A ellos les agradezco de corazón su gesto, y a todos aquellos que, de una manera u otra, hayan notado mi falta, quisiera ofrecer una explicación.
Un cambio en mi trabajo ha trastocado los ritmos que, hasta hace poco, me permitían mantenerme en constante diálogo con estas páginas. Donde antes disponía de seis horas para sumergirme en la lectura y la escritura, ahora sólo tengo dos, robadas a la noche, y siempre que el cansancio me concede un respiro. Este ajuste ha sido un desafío para mí, y no sin frustración, he visto cómo mi tiempo libre, ese tesoro a veces tan efímero, se ha reducido a la mínima expresión.
No quisiera aburrir con los detalles de mis circunstancias, que quizás poco importen, pero me siento en deuda contigo, como fiel suscriptor de este humilde espacio. Me ha sido complicado encontrar un equilibrio entre las responsabilidades del día a día y la necesidad, casi vital, de seguir escribiendo tan asiduamente como antes. Aun así, estoy trabajando para que, al menos, pueda ofrecer una publicación semanal. Confío en que sea un compromiso que pueda cumplir.
Toda esta vorágine de tareas y agobios me ha llevado a reflexionar, más que nunca, sobre lo que significa llevar una “buena vida”. Estos días, en los que el tiempo vuela y se desvanece rápido, me pregunto qué significa realmente vivir bien, cuando apenas me queda tiempo para mí mismo. Está claro que en la lucha diaria por cumplir con todas las obligaciones, me pierdo en ellas, y olvido que la vida, en su esencia, no es más que una sucesión de momentos fugaces. Estimo que, si quisiera mantener el ritmo de antes, necesitaría días de 27 horas. Pero incluso eso sería insuficiente, porque siempre habría algo más que atender, alguna tarea pendiente que aplazar…
Por otro lado, en cambio, me doy cuenta de que, a fin de cuentas, quizás no sea cuestión de añadir más horas al día, sino de aprender a vivir dentro de las que tengo, de encontrar calma en medio del caos, y de aceptar que, a veces, simplemente no puedo con todo. Así es la vida. Y tal vez, en esa aceptación, reside el verdadero arte de vivir bien. Quién sabe…
Paradojas de la vida, buscando entre mis poemas, encontré uno que precisamente habla de la esencia de una buena vida. Es un soneto —el tipo de poema que más me gusta— que escribí en 2021. Me viene como anillo al dedo ahora que pienso mucho en saber si lograré encontrar un equilibrio que me haga sentir paz con aquello que quiero conseguir.

La esencia de una buena vida
Días felices abundan sin medida, pero es la buena vida un don mayor, pues el placer sensorial sin amor, sólo dejará en el alma una herida. El alma busca paz en armonía, rechaza la avidez del corazón, requiere menos y su paso es canción, donde fluye el tiempo, sin porfía. ¿Quién diría que un día en la lectura, es un día bien gastado en el placer? Mas vivir en los libros, es ventura. La vida plena es calma en el saber, la esencia está en la sabiduría pura, y en la quietud del alma, su poder. 2021 © Jablago. #sentioergosum

He querido, esta vez, hacer un análisis o breve explicación de lo que quise expresar en cada estrofa. Quizás me ayude a entender un poco el momento que estoy viviendo ahora y quizás, también, cuando lo lea en un futuro, pueda entender lo que sentía en estos días de cambio radical, ya que lo que escribí hace 3 años, no es lo que tengo ahora, sino todo lo contrario. Y esto me hace reflexionar y pensar si no estaré equivocando el camino… no sé. Toca reflexionar mucho, me temo.
Agradeceré tus comentarios, para así saber si te ha gustado esta idea, la del análisis posterior del poema, o no.
Explicación/análisis del soneto:
Primera estrofa:
«Días felices abundan sin medida, pero es la buena vida un don mayor, pues el placer sensorial sin amor, sólo dejará en el alma una herida.»
Contrasta la abundancia de días felices con la rareza de una vida verdaderamente buena. Sugiero que, aunque es fácil encontrar momentos diarios de placer, una vida plena y significativa es algo mucho más valioso. Los placeres sensoriales, cuando se persiguen sin un propósito más profundo o sin amor, pueden dejar una sensación de vacío o dolor en el alma.
Segunda estrofa:
«El alma busca paz en armonía, rechaza la avidez del corazón, requiere menos y su paso es canción, donde fluye el tiempo, sin porfía.»
Describo la naturaleza del alma, que anhela una paz armoniosa, en contraste con los deseos intensos del corazón donde solemos buscar gratificación inmediata. El alma no necesita mucho para estar en paz; su existencia es simple y serena, y el tiempo pasa de manera dulce y sin conflictos.
Tercera estrofa:
«¿Quién diría que un día en la lectura, es un día bien gastado en el placer? Mas vivir en los libros, es ventura.»
Planteo una reflexión sobre cómo la sociedad subestima el valor de pasar un día leyendo, considerándolo un placer menor. Vivir inmerso en los libros, y por extensión en el conocimiento, se presenta como una vida verdaderamente afortunada y rica en sentido.
Cuarta estrofa:
«La vida plena es calma en el saber, la esencia está en la sabiduría pura, y en la quietud del alma, su poder.»
La estrofa final concluye que una vida plena se encuentra en la calma que proporciona el conocimiento y la sabiduría. La verdadera esencia de una buena vida reside en la paz interior y en la fuerza que surge de la quietud y la profundidad del alma.

Gracias por leerme.
Gracias por estar. ❤️




