Hay momentos en que la vida nos regala algo tan intenso que, al perderlo de vista, se convierte en una ausencia casi insufrible. El amor es así: no solo se vive en la presencia, también se respira en la distancia, en la memoria reciente de un cálido abrazo, o en el eco de una mirada intensa.
He querido escribir este poema desde ese lugar en el que la nostalgia no es dolor puro, sino evidencia de lo que existe. Porque lo que duele, en realidad, no es la falta, sino la huella imborrable de lo que ha sido, es y será.

Este poema es mi forma de guardar entre versos el recuerdo de un instante que aún late.
Entre tus brazos y el amor
Hace apenas unos días
te tuve conmigo,
y todavía mi piel guarda la memoria
de tus abrazos cálidos, largos, interminables,
como si en ellos quisiera detenerse el tiempo.
Ahora camino solo,
pero siento que tu calor
sigue ardiendo en mis hombros,
alrededor de mi cintura,
como brasas que no se apagan.
Qué extraño es el amor:
uno lo recibe entero
y, al instante siguiente,
ya duele por la ausencia.
Te dejé allí, sí,
pero no del todo:
te llevo en el alma,
en la mirada,
en el pensamiento,
en el lado izquierdo de la cama,
y en los desvelos que se filtran
cada noche en mis sueños.
A veces me pregunto
si el río del tiempo será generoso
y me devolverá intacto ese instante,
en que, de nuevo, tus ojos verdes
se abran ante mí,
como un horizonte que nunca acaba.
Mientras tanto,
me conformo con recordar
que existes, que respiras,
y que aunque el calendario nos separe,
sigues allí, silenciosa, latente,
como el latido insistente del corazón
que no se resigna a olvidarte...
2025 © Jablago.
#sentioergosum
Gracias por leer este poema.
Las palabras a veces no explican, solo acompañan. 💚
Con ternura y versos,
Jaime Blanco.
#sentioergosum
Nota de autor:
Escribo poemas para expresar todo aquello que no sé contar de otra forma. No para entender el mundo, sino para sentirlo con más belleza.



