Por qué no creo en los consejos ni en los prejuicios. Pensamiento crítico.

Para poder aconsejar sobre algo, hay que vivir ese algo. Y las vivencias son muy diferentes, según la persona que las vive. Aconsejar y prejuzgar son actos demasiado serios y delicados.


Yo soy yo y mis circunstancias.

Seguro que has escuchado esa frase más de una vez. Pero analízala bien.

Tú eres tú y tus circunstancias. Tus vivencias no son las mismas que las mías. Ni las mismas que las de nadie. Parece obvio. Pero mucha gente no lo entiende.

Poniendo las cosas en contexto

Para poder explicarte el porqué del título de esta carta, necesito poner en contexto algunas cosas. Lo haré brevemente.

Yo soy una persona muy introvertida. En los últimos años —desde 2018— mi vida dio un giro muy importante. Me separé de la pareja con la que llevaba más de 20 años conviviendo y, de la noche a la mañana, me mudé a un apartamento de 50 metros cuadrados. Pelado. Sin muebles. Sólo con una maleta, ropa y unos pocos libros.

Desde entonces continué trabajando por cuenta ajena, para poder pagar las facturas, como cualquier hijo de vecino, y en mi tiempo libre veía películas, series, canales de youtube y poco más. Hasta que me cansé y decidí hacer algo más provechoso con mi vida.

Recuperé mi afición por la lectura que tenía de jovencito. Comencé a leer a los clásicos. Continué leyendo libros de filosofía, de psicología, de ciencia, de autores reconocidos y a cultivarme en general. Calculo que habré leído unos 80 libros en los últimos 3 años, que vienen siendo unos 2 libros al mes. Siempre tengo libros pendientes de leer en la recámara, más de 25 en estos momentos. Y sigo sumando. —No me da la vida…—

Debido a mi voracidad lectora y a todo lo que estaba —y estoy— aprendiendo, todo ello me llevó a querer tener más control sobre mi vida, mis acciones, mis decisiones, deshacerme de lo superfluo, de lo que no me aportaba nada, a cultivar mi cuerpo —no solo la mente—, y poco a poco, creo que he creado en mi entorno y en mi forma de ver la vida un pensamiento crítico propio. Mío y solo mío. Creo que esto último es lo más importante que la lectura me ha enseñado. Pensamiento crítico.

Este es el contexto. Esto resume, en líneas generales, el hecho de que he sido un completo ignorante durante 46 años de mi vida. Hasta que me tomé en serio la lectura y el verdadero aprendizaje.

Para ser honesto, también te digo: «cuanto más creo que aprendo, más quiero aprender». Pero también es cierto que: «cuando más creo saber de la vida, menos sé de nada». Son dos afirmaciones que están muy presentes en mi día a día.

¿Qué es el pensamiento crítico?

El pensamiento crítico es un proceso cognitivo que implica analizar, evaluar e interpretar información de manera objetiva y sistemática para tomar decisiones bien fundamentadas. Aquí hay algunos aspectos clave, que para mí son un mantra y son los siguientes:

  1. Análisis: Descompongo la información compleja en partes más manejables para entender mejor su estructura y sus componentes.

  2. Evaluación: Valoro la credibilidad de las fuentes y medios de información que consulto, la relevancia de los datos y la lógica de los argumentos presentados y el contexto es muy importante.
  3. Interpretación: Extraigo significados y establezco relaciones entre diferentes fuentes de información para obtener una comprensión más profunda del tema.

  4. Inferencia: Hago deducciones y conclusiones basadas en la evidencia y el razonamiento lógico.

  5. Explicación: Justifico mis propias creencias y decisiones con argumentos claros y coherentes.

  6. Autocorrección: Intento reconocer y corregir errores propios de mi razonamiento y sesgos cognitivos.

  7. Apertura mental: Estoy siempre dispuesto a considerar perspectivas diferentes o alternativas y a revisar mis propias creencias a la luz de nuevas evidencias.

El pensamiento crítico es esencial en muchas áreas de mi vida, desde la resolución de problemas y la toma de decisiones en contextos personales y profesionales, hasta el análisis que hago de información en medios de comunicación que habitualmente consulto.

Coherencia

Sabiendo lo que sé ahora y practicando concienzudamente el pensamiento crítico en mi forma de ver la vida, no me veo en otra tesitura que en la de aplicar la coherencia. Cada vez que me enfrento a una decisión importante, aplico un enfoque sistemático para evaluar todas las opciones disponibles.

El pensamiento crítico también me ayuda a reconocer y corregir mis propios sesgos y errores. Soy consciente de que, como ser humano, estoy sujeto a prejuicios y errores de razonamiento. Cuando noto que estoy formando una opinión apresurada o basándome en información incompleta, me esfuerzo por detenerme y reevaluar mi posición. Este proceso de autocorrección me es fundamental para mantener la objetividad y la justicia en mis juicios. Me obliga a actuar con coherencia.

Prejuzgar a los demás

A menudo, las decisiones y comportamientos de las personas están influenciados por factores que no son evidentes a primera vista. Prejuzgar sin comprender el contexto completo de cada persona siempre lleva a malos entendidos y juicios injustos. Yo suelo huir de las personas que prejuzgan sin saber, porque incluso sabiendo, se corre el riesgo de ser injusto. Y aquellas personas que están todo el tiempo prejuzgando los actos de los demás, directamente pasan a mi agenda de personas tóxicas.

Recuerdo una ocasión en la que un compañero de trabajo comenzó a llegar tarde al trabajo con frecuencia. En lugar de asumir que era un irresponsable, decidí hablar con él y descubrí que estaba lidiando con una situación familiar complicada. Esta experiencia reforzó mi convicción de que es crucial buscar el comprender y empatizar con el prójimo antes de juzgarlo.

No niego que existen personas que les da todo igual y que no tienen consideración para con los demás. A estos tampoco los juzgo. Los marco automáticamente como personas tóxicas y me alejo lo máximo posible de ellas.

Dar consejos

Una de las aplicaciones más significativas del pensamiento crítico1 en mi vida es la manera en que interactúo con las personas. Cada individuo tiene su propio contexto, experiencias de vida y perspectivas únicas. Por esta razón, evito dar consejos a toda costa.

Hablo de consejos serios. Temas familiares, compra de propiedades, rupturas de pareja, estudios, temas laborales… Ese tipo de consejos.

Cuando alguien me pide un consejo suelo ser muy tajante: «yo no soy nadie para aconsejarte, es algo complicado». Y en ocasiones eso viene seguido de: «¡Tendrás una opinión no! ¡Sólo es un consejo!» Ya. Lo sé. Pero la vida también me ha enseñado que hay personas muy atrevidas que hacen cosas sin pensar solamente porque otros han tenido suerte haciendo lo mismo.

No sé. Igual te parece que soy demasiado cerrado en esto. Puede ser.

Opinión tengo. Y muchas veces la doy. Aunque en los últimos años soy más de escuchar que de hablar. Lo que sí tengo es la habilidad de ponerme en el lugar del otro. Intento comprender su mundo, cómo vive, por qué piensa lo que piensa y si es alguien de mucha confianza le pregunto mucho. Pregunto lo que no entiendo o lo que yo haría de otra manera. Es una forma de aprender. Pero como digo, esto lo hago con personas de mi círculo íntimo, que en estos momentos se reduce a tan sólo 6 personas.

En resumen, el pensamiento crítico es una habilidad esencial que aplico en todos los aspectos de mi vida. Me permite tomar decisiones informadas, interactuar con los demás de manera respetuosa y justa, y evitar prejuicios injustificados. Al no dar consejos no solicitados ni prejuzgar las acciones de los demás, creo que demuestro mi compromiso con la comprensión y el respeto hacia las experiencias y perspectivas únicas de la vida de cada individuo.

No solo busco mejorar mi propia vida, intentar ser mejor persona, sino también contribuir a un entorno más comprensivo y justo para todos los que me rodean.

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Jaime Blanco
Jaime Blanco

Escribo sobre lo que me atraviesa: el tiempo, el miedo, el amor, las dudas y esas pequeñas certezas que aparecen cuando uno se para a pensar. Si buscas textos que no griten, que no prometan salvarte la vida o que te acompañen un rato, estás en tu casa.