Cada vez odio más la política y a los políticos. Donde dije “digo”, digo “diego”. Lo que está pasando en la comunidad científica en los últimos días sólo tiene un nombre: Alarma.
Las cifras que está manejando el Gobierno para el presupuesto del año que viene implican una reducción del 37% del dinero destinado a financiar los proyectos de I+D, las becas y los contratos de investigadores. Estamos hablando de un recorte muy significativo, pero parece ser que la señora Garmendia no opina lo mismo.





















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