El Nilo, la cuna de Egipto (II)
(Continuación de la primera parte)

El Nilo a su paso por Agilkia
A menudo las inundaciones del Nilo eran irregulares, mientras que el cultivo de hortalizas y legumbres requería una cantidad de agua de distribución regular; además, los dos principales cereales que se cultivaban, el trigo y la cebada, no bastaban para asegurar la subsistencia de las distintas comunidades. Por esta razón, muy pronto fue necesario “domesticar” las aguas del río, como se había hecho con los animales en tiempos remotos. Los egipcios proyectaron y construyeron diques y canales probablemente desde el periodo pre-dinástico, como parece indicar un relieve en la maza del rey Escorpión, en el que un hombre trabaja en la excavación de una canalización. Al propio tiempo, la autoridad central personificada en el rey se dedicaba a organizar graneros y almacenes para la conservación de los alimentos: un sistema complejo que requería la existencia de una administración eficaz. Como es natural, la primitiva economía de caza, pesca y recolección que se practicaba en el río, en los estanques y en los numerosísimos pantanos de grandes dimensiones, nunca se abandonó y continuó siendo una parte muy importante del sustento de las poblaciones del Valle de Nilo.
El gran río no sólo aseguraba el alimento a los egipcios, en un país desértico en el que solamente era posible vivir en las proximidades de sus orillas, el Nilo fue desde los tiempos más remotos la única vía de comunicación y de transporte. En las cerámicas pintadas durante el período denominado Nagadiense II (nombre de un lugar que se encontraba en la región de Abidos), son muy numerosas las representaciones de embarcaciones, algunas de ellas con velas.
Viajar y desplazarse significaba automáticamente navegar: una navegación facilitada por la corriente cuando se trataba de descender el río en dirección norte y con unos vientos que soplan sobre todo de norte a sur, cuando se trataba de remontar el río. En la escritura jeroglífica el viaje se representaba de dos maneras distintas según la dirección en la se efectuaba: el jeroglífico de un barco con una vela, indicaba un desplazamiento hacia el sur, mientras que una embarcación a remo, significaba un movimiento realizado hacia el norte, a favor de la corriente.
Gracias al brazo principal del río como a la red de canales y brazos secundarios de las proximidades del Delta, los egipcios poseían una envidiable facilidad de transporte y unas conexiones tan eficaces, que en toda su historia jamás construyeron carreteras. Este sistema de comunicación fluvial fue, indudablemente, un factor determinante en la formación del estado unitario y al mismo tiempo dificultó la penetración de elementos externos en un territorio que no poseía vías de comunicación por tierra, defendido al este y al oeste por el desierto y al norte por las marismas del Delta. Desde la Prehistoria, el Valle del Nilo fue una especie de gran pasillo que comunicaba pueblos y culturas muy alejados, una vía longitudinal que unía el África ecuatorial con el Mediterráneo.
Desde el punto de vista filosófico y religioso, los egipcios concibieron el mundo a imagen de su valle, una tierra que se desarrollaba verticalmente desde el sur hacia el norte, una tierra que surge de las aguas, así como de las aguas del Nun, el Océano Primordial, surgieron la tierra y el cielo. El otro elemento dominante de este mundo que se originaba en las aguas era el sol, cuyo poder podía desecar las tierras, agostar los pastos, destruir las cosechas y, al mismo tiempo, dar vida, luz y calor.
Al igual que las aguas del Nilo fluyen desde el sur hacia el norte, así también los primeros habitantes de Egipto veían nacer y ponerse al astro, en una dirección que corta la del río, de oriente hacia occidente. Cada tarde el sol desaparecía en occidente, como si el cielo lo hubiera engullido, pero durante la noche se regeneraba y volvía a aparecer al día siguiente en el horizonte oriental.
Desde los tiempos más remotos los egipcios desarrollaron en base a estas observaciones naturales una visión del mundo que gira alrededor de los dos ejes del universo, el terrestre norte-sur y el celeste este-oeste, presente siempre en la base de sus creencias religiosas. Aunque el Nilo fue vital para su existencia y aunque tuvo tanta importancia en la formación de su visión del mundo, los egipcios nunca le dieron un nombre: la palabra Nilo, que procede del nombre NEILOS con el que los griegos denominaban al río, tiene un origen incierto. Sin embargo es posible que el término derive de una corrupción de la palabra NA-ITERU, “los ríos”, con la que los egipcios indicaban los diferentes brazos del Nilo que se abrían en el Delta.
Del mismo modo nunca lo divinizaron sino que relacionaron las divinidades no al río propiamente dicho, sino a sus efectos. Así, relacionaban el fenómeno de las inundaciones con Hapy, un dios vinculado al concepto de abundancia, generador de la fertilidad y fecundidad. Y la energía de las aguas que revitalizaban y fecundaban la tierra la relacionaban con el mito de la resurrección de Osiris. Así se operó la correlación entre el culto a los difuntos, el concepto de resurrección divina y la fertilización de la tierra que ya aparecería en época pre-dinástica.
Sin duda, el Nilo es y ha sido un gran río, el segundo más grande del mundo después del Amazonas. Pero sin duda ha sido el río que hizo posible que una civilización como la egipcia creciera y se desarrollase a lo largo de más de 5.000 años. ¿Dónde estará nuestro “modus vivendi” dentro de 5.000 años?… a saber…
Más información en:
- Wikipedia.org
- Historia del Antiguo Egipto de ediciones Akal S.A.
- EL ANTIGUO EGIPTO: ANATOMIA DE UNA CIVILIZACION de KEMP, BARRY J. Editorial: CRITICA



20/01/2008 
estaa bueenismaa la imformacion
me sirviio ucho
chau
besos!!