Anatomía de Grey vs. House

El Doctor House

El Doctor House

Bueno, pues parece que se ha levantado un gran revuelo respecto al concurso de Cuatro sobre qué serie prefieren los telespectadores. Se regalan camisetas para los doscientos primeros. Yo no suelo entrar al trapo en este tipo de concursos, pero ya que todo el mundo está dando su opinión al respecto, pues me voy a mojar yo también… Respecto a mi diagnóstico sobre ambas series lo tengo claro, me quedo con House.

Anatomía de Grey no deja de ser otra serie médica más en la que, tanto los aspectos emocionales de sus personajes como sus propias personalidades, permanecen en un estado superficial en el que el espectador se encuentra ante una ficción envuelta en una aparente cotidianeidad que no le aporta más que un sentimiento de autocomplacencia pasajera, basado en el recurso fácil de un más que probable “final feliz”, y que se diluye nada más terminar la historia que transcurre, cuando nos percatamos de que nuestra realidad es más bien distinta a la de la ficción que se nos narra.

En House, en cambio, se nos presenta una ficción perfectamente verídica. Los personajes están perfectamente perfilados y dotados de una cierta ambigüedad, que no sólo los hace más atrayentes para el espectador, sino que permite una evolución de los mismos más abierta y matizada en la que, en el momento que ciertos mecanismos de su manera de pensar o actuar nos rompan los esquemas, ya no estaremos viendo al House brillante, amargado y maravillosamente humano en sus debilidades que precisamente nos atrajo por su frescura personal, sólo equiparable a la que nos dejaron personajes como Ally McBeal.

Anatomía de Grey

Anatomía de Grey

House es el ejemplo perfecto de nuestro alter ego, al que le gustaría poder expresarse abiertamente, sin pelos en la lengua, actuando en consecuencia con sus convicciones; a la vez que se realiza profesionalmente. En la serie se resumen pues, dos realidades opuestas -la ficticia- derivada de su condición de producto televisivo y -la humana- resultado de un gran trabajo argumental e interpretativo. Todo ello aderezado además, con una magnífica puesta en escena, unos efectos especiales verdaderamente didácticos para los que somos parcos en cuestiones médicas, y un guión realmente inteligente. Así que, menos pastillas rojas y azules y más píldoras de las del doctor House.

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