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Arya, la guerrera

Aquí estoy, tumbado en la cama e intercambiando miradas con ella, que parpadea con indiferencia y mira hacia un lado y hacia otro porque sabe que cuando llegue el momento, cuando ella quiera, empezará a darme la lata para que le abra la puerta.

Para ella es fácil. Tan sólo tiene que maullar constantemente mirando hacia las ventanas. O bien puede rascar la puerta insistentemente. O bien puede corretear por toda la habitación y dar un salto repentino en la cama, para llamar mi atención, simplemente porque sabe que todas esas cosas me fastidian mucho cuando intento quedarme dormido…

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